¿Gazpacho o salmorejo? Ponemos fin al debate del verano

El verano es sinónimo de playa, sangrías al sol, sobremesas que se alargan… Inevitablemente en época estival cambian nuestras rutinas y horarios, y también lo hacen los alimentos que consumimos.  Con estas temperaturas, llega el momento de platos refrescantes que nos ayuden a mantenernos hidratados, como las sopas frías y, en especial, dos de ellas, el gazpacho y el salmorejo.

Estas propuestas, tan frescas como ricas, se caracterizan por elaborarse con productos de temporada y no incluir calor en su proceso de elaboración. También podemos (o no) añadirles elementos sólidos como picatostes, jamón o huevo cocido picado para degustarlas, siempre a decisión del consumidor.

Llegados a este punto aparece el dilema. Una pregunta que surge siempre en casi todas las comilonas y barbacoas estivales: ‘¿tú eres más de gazpacho o de salmorejo?’  Se abre así un debate que tiene a España tan dividida como el mítico ‘la tortilla, ¿con o sin cebolla?’. 

Encuentra las diferencias

Para ir resolviendo dudas, será mejor dejar claras las diferencias entre uno y otro. Empecemos por la técnica culinaria: el gazpacho es una sopa fría preparada con hortalizas a la que se le añade aceite y vinagre, y el salmorejo es una emulsión. Por esa razón, el gazpacho presenta una textura mucho más líquida que el salmorejo. De ahí que podamos bebernos un gazpacho tranquilamente directamente de un tazón (por ejemplo) y en cualquier lugar y momento del día, y que el salmorejo pida ser emplatado y disfrutado a cucharadas.

Otra diferencia básica reside en los ingredientes. El agua es uno de los componentes básicos del gazpacho (se suele añadir a las hortalizas a la hora de triturarlas), de ahí que tenga un poder más refrescante. Ésta en cambio no se emplea en el salmorejo (sólo al pan en remojo), por lo que el resultado es más sólido, espeso y, por lo tanto, más saciante. Respecto a las hortalizas que se emplean en la elaboración, ambas sopas tienen en común el tomate, el pan duro, el ajo y el aceite. El gazpacho, a mayores, incorpora también pepino, pimiento y vinagre.

Respecto a la guarnición, y aunque no hay nada escrito al respecto, el huevo duro picadito y el jamón en tacos son los acompañantes ideales del salmorejo que, con esta dosis de proteína, se convierte en un plato muy nutritivo. La cebolla picada, pimiento y tomate cortado en brunoise (dados muy pequeños de entre 2 y 3 mm) suelen acompañar al gazpacho, junto a los picatostes, que como bebida puede tomarse en cualquier momento del día.

Y aunque sabemos que ambas sopas frías son deliciosas, en Zielo tenemos predilección especial por uno de ellos.  Y ese es el salmorejo, elaborado de forma casera con tomates de la huerta, y con su correspondiente dosis de jamón y huevo duro. ¿Qué iba a ser de nuestro verano sin el salmorejo. ¡Ven a conocernos para poder saborearlo!

 

 

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