Especial comilonas navideñas: ¿de dónde provienen nuestras recetas para estas fechas?

Existe algo más típico de la Navidad que el árbol adornado, la cabalgata de Reyes y los chistes de tu cuñado en las reuniones familiares: las comilonas navideñas. Sí, esos banquetes en los que desfilan numerosos platos y en los que, casi siempre, se come de más.

Pero, ¿de dónde provienen los platos que típicamente consumimos en esta época del año? ¿A qué se debe esa afición generalizada, por ejemplo, por el marisco? Muchas de las creaciones culinarias navideñas tienen su origen en siglos pasados y aún perviven hasta hoy. Por ejemplo, en muchos hogares abundan las propuestas elaboradas con pescado o verduras.

Pescado al horno con langostinos

Esto se debe a que la Iglesia proclamó la Navidad como fiesta de solemnidad con vigilia de ayuno y abstinencia, por lo que el día 24 de diciembre debía hacerse una única comida en la que no se incluyera carne. Como resultado, las familias preparaban una cena ligera y más tarde, tras la Misa del Gallo, podían comer con normalidad.

En las provincias de interior se consumían pescados de río o cecial (secado al aire), mientras que el pescado fresco era un privilegio de las zonas costeras o los más adinerados. Gracias a la construcción del ferrocarril, algunos pescados se ‘democratizaron’, como sucedió con el besugo. De hecho, éste terminó convirtiéndose en el rey indiscutible de la Nochebuena madrileña.

Otro de los postres (que no se deja ver tan fácilmente en la actualidad) que más se popularizaron fue la sopa de almendra. Elaborada con una mezcla de nata o leche caliente y almendras molidas, solía servirse al final de la cena, antes de los turrones y casi siempre en una cazuelita de barro.

Y como en Zielo nos gusta mezclar modernidad y tradición, disponemos de dos menús navideños que puedes consultar en este enlace.

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